
El Aprendizaje Experiencial más que una herramienta, es una filosofía de educación, que parte del principio que las personas fijan los aprendizajes cuando entran en contacto directo con sus propias experiencias, emociones y vivencias.
Esta modalidad no se limita a la sola exposición de conceptos, sino que a través de la realización de ejercicios, simulaciones o dinámicas con sentido, busca que la persona asimile los principios y los ponga en práctica, desarrollando sus competencias personales y profesionales. Lo anterior ocurre siempre y cuando se produzca un adecuado proceso de reflexión y de disposición hacia el aprendizaje, tanto de parte del participante como del facilitador.
Interpretando la pirámide de la National Trainning Laboratories (NTL), se observa que los mejores resultados para que un individuo cambie se dan ante experiencias vividas y no cuando se le ordena hacerlo, o si solo se le transmiten conceptos.
En la medida en que el aprendizaje se base en vivencias reales y propias, y en el desarrollo y refuerzo de habilidades, se puede dar un verdadero cambio de actitud (conjunto de pensamientos, sentimientos y comportamientos).
